Los medios apresurados

No nos damos cuenta, pero estamos ante una era de constante cambio. Estamos viviendo una serie de novedades, de adelantos tecnológicos que, al tenerlos en la pantalla del ordenador, en la palma de la mano y al alcance de casi todos en la sociedad en la que vivimos, ni valoramos ni le damos tiempo a la reflexión.
Los medios de comunicación han experimentado grandes cambios en la actualidad, pero aún les queda un largo proceso. Sólo aquellos que se adecuen al cambio lograrán superar esta transición en la que nos encontramos. Y no, no me refiero -sólo- a los medios de comunicación escrita, al papel, a los periódicos que, desde hace años, están en crisis. Porque los periódicos sufren la crisis de la obsolescencia, de haber creído que el papel sería lo único que seguiría vivo en el futuro, que lo único que necesitaban para adaptarse a los nuevos tiempos era una imprenta a color, pero no. Me refiero a los medios en general, que necesariamente deben integrar estas novedades a su modelo de negocio y al comunicativo.

Los medios de comunicación en general han destapado una nueva forma de informar al consumidor, al lector, a esa persona que ya no se para una hora larga de su tiempo diario a leer el periódico, con su café, porque ya no tiene tiempo, o porque las rutinas han cambiado. Ahora se consultan varios medios y, sobre todo, la información que interesa al usuario, haciendo así una especie de filtro con lo que quiere consultar.

Ahí es donde entra el éxito que están teniendo en sus plataformas web los medios de comunicación, (aunque esto, después, no signifique éxito en cuanto a beneficio económico… pero eso es culpa del modelo de negocio neolítico en el que se basan algunos medios), hablo del ‘aquí y ahora’, el consumidor se puede permitir consultar con inmediatez y múltiples puntos de vista absolutamente lo que quiera. O casi.
Si nos fijamos en algunos medios españoles, por ejemplo, la web de La Sexta (grupo Antena 3), se han adaptado al cambio ofreciendo televisión a la carta, que, al parecer, es el futuro, porque ya no vivimos sujetos a los horarios de la televisión, porque podemos verla en cualquier momento gracias a los smartphones y otros soportes. Pero no sólo eso, es curioso que, a pesar de ofrecer todo su contenido audiovisual casi de manera inmediata después de emitirlo, también hace lo mismo con las noticias, aparte de ofrecerlas en vídeo, también las transcribe para informar a aquellos que no tengan el tiempo para ver las noticias de manera audiovisual.

Los gurús del periodismo online dicen que “en la Red solo se leen artículos breves; la gente ya no tiene tiempo; hay dos clases de periodistas: los rápidos y los malos”. Sin embargo, se ha demostrado que no siempre es así, que depende del nivel de atracción, del formato y del leit motiv que tengas. Hablo de la diferencia entre los diarios online y los nuevos magazines. Partiendo de la base de que esa afirmación sea cierta en la mayoría de las redacciones del mundo ahora mismo, no quiere decir que sea una verdad absoluta ni que este artículo la tome como válida. Pero vivimos en una sociedad apresurada que ya no divide el día en 8 horas para trabajar, 8 horas para el ocio y 8 para dormir (si algún día fue cierta esta división), ahora se desayuna en la ducha, el ocio es el de camino al trabajo escuchando un rato música, o leyendo un libro. Y dormir está sobrevalorado. Pero, dentro de esa oscuridad surgió un rayo de luz y esperanza, Jot Down Magazine, esa revista que ha conseguido que leamos entrevistas que, en páginas, superan los 5 folios y que atraen por el entrevistado. Pero el entrevistado también sigue unas normas, estableciendo dos conditio sine qua non: la conversación dura al menos una hora. Y no vale aquello de ‘yo aquí he venido a hablar de mi libro’. Se habla de todo, y sin tapujos. Quizás ahí esté la receta de su éxito, en la sencillez del formato y los contenidos. Quizás la receta de la felicidad esté en que ya no buscan la actualidad, ni siquiera hacen reportajes; van un paso más allá, buscan la reflexión, eso de lo que carece esta sociedad frustrada en un intento de llegar a todo, empeñada en que 24 horas sean 36; esta revista se toma su tiempo y, de manera atemporal, invita a la reflexión sobre temas de actualidad, paradójicamente. ¿Estaremos ante un nuevo modelo de periodismo? ¿o quizás hemos vuelto al modelo original? Pues ya le llaman el New Yorker español…

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